(artículo escrito para el número 5 de la ADC Pardilla, La Nueva Olma)
Estamos en peligro de desaparecer. A pesar de que suene a película de ciencia ficción, es así. El último informe de población que Erostat sacaba a la luz, destacaba que el 60% de los municipios españoles tenían menos de 1.001 habitantes a 1 de enero de 2.016. Diecinueve provincias españolas se encontraban entre las menos pobladas siendo Burgos una de las más preocupantes contando con un porcentaje mayor al 90% de localidades que no sobrepasaban el millar de censados.
Si comparamos los datos de población vemos que actualmente el medio rural cuenta con la tercera parte de los habitantes de los que tenía a principios del siglo XX. Analizando paso por paso los movimientos migratorios desde 1.900 a 1.999 comprobamos que la desbandada de los pueblos comenzó con los primeros años del siglo pero que frenó tras la guerra civil, tiempo en el que las localidades más pequeñas contaron con los censos más altos. No fue hasta los años cincuenta cuando el descenso poblacional se hizo preocupante. La búsqueda de empleo, las necesidades educativas y la baja tasa de natalidad se convirtieron entonces en las razones por las que los pueblos quedaban cada vez más desolados. Si a todo eso sumamos el desequilibrio numérico entre hombres y mujeres y el envejecimiento de la población, nos encontramos con una situación nada favorable para el futuro del medio rural.
La crisis que acarreó el comienzo del siglo XXI no ha servido tampoco de gran ayuda para invertir la situación de los pueblos burgaleses. Actualmente, muchos de los municipios de la provincia se encuentran en riesgo de desaparición irreversible. Según el artículo del Doctor en Geografía Joaquín Recaño Valverde existen tres tipos de localidades que pueden perder la totalidad de sus habitantes, el grupo más preocupante, el que habla de desaparición inminente es en el que se encuentra nuestro municipio: Pardilla. Las características que lo hacen tan vulnerable son, según el artículo, un envejecimiento masivo de la población además de una emigración muy alta por parte de las mujeres.
LA LLAVE ADMINISTRATIVA
Pues bien, si la situación es delicada y estamos de verdad en ese punto tan cercano a la desaparición, la tarea es dura y concierne a los que aún quedan en estos lugares. De un tiempo a esta parte se ha hecho más grande el clamor de los que quieren seguir disfrutando de su vida rural y exigen a las administraciones que vuelvan su mirada hacia las necesidades estructurales que se hacen cada vez más patentes en los pueblos. Carreteras apropiadas, escuelas operativas, medios tecnológicos y una sanidad digna son los cuatro pilares fundamentales para mantener la población en las zonas rurales.
Entidades dependientes de la Diputación provincial como Sodebur o asociaciones creadas con fondos europeos como A.D.R.I. Ribera del Duero Burgalesa tienen en su mano la llave para potenciar el crecimiento rural y frenar la despoblación.
LA MUJER COMO CLAVE
El éxodo rural se intensifica cuando hablamos de mujeres. La mayor parte de las féminas que nacen y crecen en los pueblos salen de allí buscando mejorar su educación e intentando conseguir un trabajo de acuerdo a sus necesidades. Hemos de tener en cuenta que incluso ahora las labores del sector primario están asociadas al sexo masculino y que son muy pocas las mujeres que se ganan el pan como agricultoras o ganaderas. Europa quiere cambiarlo, las ayudas son mucho mayores a los jóvenes y a las mujeres en un intento por favorecer que ambos sectores (claves en frenar la despoblación) permanezcan en los pueblos. Sin embargo, la famosa pillería española hace que las ayudas recaigan en hombres de edad avanzada que hacen figurar a sus mujeres, hermanas o hijos en un intento por conseguir citadas ayudas económicas. Sin ánimo de culpar a estos defraudadores, lo que podemos extraer de la situación es la ineficacia administrativa para solventar desde la cúpula la situación que se vive en el sector primario.
El emprendimiento femenino se convierte en una de las mejores soluciones para evitar su salida de los pueblos. El autoempleo permite a las mujeres trabajar y desarrollarse desde casi cualquier lugar. Otra vez, y aunque parezca que hayamos podido dar con la clave, nos encontramos con la falta de apoyo administrativo además de las dificultades heredadas de la falta de infraestructuras.
LA INMIGRACIÓN COMO SOLUCIÓN
Desde hace unos años, España se ha convertido en destino de inmigrantes de otros países que buscan una vida mejor. Muchas veces hemos oído que pueden convertirse en la solución a la despoblación de las zonas rurales. En localidades ribereñas como Caleruega llama la atención el aumento de comunidades extranjeras que han conseguido cambiar la tendencia de descenso en la que se encontraba su censo. Este tipo de situaciones son para Joaquín Recaño un espejismo demográfico ya que “a pesar de tratarse de espacios vacíos, la capacidad de atracción de inmigrantes del exterior ha sido muy baja. Por otra parte, descubrimos que una parte significativa de los inmigrantes nacidos en el extranjero que llegaron a los municipios con mayores problemas demográficos vuelve a emigrar.”
EL TELETRABAJO
La situación generada por la COVID-19 ha devuelto a la palestra una cuestión que, a pesar de existir desde hace años, parecía no terminar de despegar: el teletrabajo. La posibilidad de desempeñar un empleo desde cualquier rincón con la ayuda de internet y sobre todo el nuevo valor que se le está dando a la calidad de vida en las zonas rurales ha despertado un interés creciente en la vuelta a los orígenes. De nuevo, volvemos hacer hincapié en la importancia del desarrollo tecnológico en los pueblos para favorecer el desarrollo laboral de prácticamente cualquier labor administrativa que se pueda llevar a cabo.
Fuentes:
- “La sostenibilidad demográfica de la España vacía” Joaquín Recaño, Centre d’Estudis Demogràfics y Universitat Autònoma de Barcelona.
- “Población y despoblación en España 2016 “-Federación española de municipios y provincias.
